Despertar

Libro de lectura para Cuarto grado (niños de 10 años). Autor: . Publicado por Editorial Kapelusz en el año , durante la segunda presidencia de Perón - Páginas 70 y 73.

Despertar, Luis Bruno

Por otra parte, tanto los cultivos como las industrias se extienden o decrecen, por múltiples causas. Tucumán es la cuna de la industria azucarera, gracias a la instalación del primer trapiche efectuada por el obispo Colombres. Pero los cultivos se han extendido y hoy tenemos caña de azúcar en Salta, Jujuy y otras
zonas del país.
Si queremos riqueza vegetal, la pampa, que abarca a Buenos Aires, provincia de Eva Perón, parte de Córdoba y sur de Santa Fe, nos brinda trigales, alfalfares y maizales; lino y girasol.
El ganado vacuno se cría en todas las provincias, y en la Patagonia grandes rebaños de oveias nos
ofrecen sus vellones.
El subsuelo de nuestro territorio es riquísimo: metales en la cordillera; calcáreos en Buenos Aires, Córdoba y Entre Ríos.
Si precisamos maderas, las hallaremos en los bosques sureños o en los de Misiones, Formosa, Santiago del Estero y Presidente Perón.
El algodón se cultiva en zonas cada vez más
extensas.
¿Necesitamos combustibles para la industria? Pues tenemos carbón vegetal en el norte y los yacimientos de Río Turbio en el sur. Petróleo en Plaza Huincul, Mendoza, Salta y Comodoro Rivadavia, y desde allí como una recta -visión de porvenir-, el gasoducto Presidente Perón conduce el gas natural a

ORACIÓN A LA BANDERA

La bandera blanca y celeste -¡Dios sea loado- no ha sido atada jamás al carro triunfal de ningún vencedor de la tierra.
Y sea dicho con honor y gloria de esta bandera: muchas repúblicas la reconocen como salvadora, como auxiliar, como guía en la difícil tarea de emanciparse. Algunas se fecundaron a su sombra; otras brotaron de los jirones en que la lid la desgarró.
Ningún territorio fue, sin embargo, añadido a su dominio; ningún pueblo quedó absorbido en sus anchos pliegues; ninguna retribución exigida por los grandes sacrificios que nos impuso, ¡Que flamee por siempre sobre nuestras murallas y fortalezas, a lo alto de los mástiles de nuestras naves y a la cabeza de nuestras legiones; que el honor sea su aliento, la gloria su aureola, la justicia su empresa!

Domingo Faustino Sarmiento